TECNOLOGÍA EN LA MÚSICA
El ordenador se ha convertido en un instrumento más tal y cómo antes sucedió con el sofisticado estudio de grabación, ahora al alcance de las masas. La capacidad de creación que se otorga ahora a los aficionados tiene, no obstante, un lado problemático: la estandarización de los sonidos, la desaparición del valor del gesto, del grano de la voz, de la marca corporal. La música creada desde el ordenador introduce nuevas experiencias e imaginarios pero, como ha sucedido con la imagen digital, introduce el concepto de simulacro de Baudrillard como un elemento más de los problemas de la música en nuestro momento histórico.
Al tiempo que las tecnologías musicales permitían cada vez más el manejo y la manipulación del sonido sin necesidad de la presencia del músico, también aparecían otras tecnologías que facilitaban la circulación de las grabaciones. Si en los 80 surgen el MIDI y el sampler, aparece también el CD, iniciándose la transición a la era digital que tendrá en el ordenador personal, Internet y el MP3 sus tecnologías fundamentales. En este contexto, surgen nuevas estéticas basadas en la manipulación de grabaciones preexistentes, desde el hiphop y la música electrónica.
Corrientes musicales vanguardistas como la música electrónica y la música electroacústica entre otras hacen uso de la tecnología del momento en sus procesos creativos.
De acuerdo a este nuevo perfil de creador-intérprete la industria de entretenimiento hace que con sus poderosas campañas publicitarias los gustos de la gente joven, sobre todo, vayan girando entorno a esta nueva fórmula musical donde en ocasiones no es necesaria ni una formación musical básica para combinar esos “nuevos sonidos”. De esta manera y teniendo al público ya “orientado” hacia sus propios intereses se ve en la necesidad de ampliar su producción y satisfacer la demanda de productos musicales electrónicos muchas veces de dudosa calidad. ¿Cómo se puede detener este ciclo?. Ni siquiera el ejecutante de la música electrónica domina el arte de la música desde sus fundamentos más básicos y reglas establecidas.
Parece que la tecnología musical no exige nada a la música, simplemente se pone a su servicio para facilitar procedimientos que a la propia música le interesan como son su distribución entre el gran público, que pueda ser “guardada” en soportes en que no pierda calidad, su reproducción sea fiel reflejo del sonido original etc. mientras que la tecnología aplicada al proceso creativo de una obra puede incorporar elementos novedosos frente a los sonidos de los instrumentos tradicionales.
Aquí os dejo un reciente artículo interesante sobre una máquina para hacer música sin intervención humana:
http://www.fayerwayer.com/2012/10/crean-maquina-capaz-de-hacer-musica-electronica-bailable-sin-intervencion-humana/
Mp3 del sonido de esta máquina:
http://mungo.com.au/First%20Live%20Dump.mp3
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